Circadiano, es decir, cercano a un día, es un ritmo biológico que naturalmente respetamos, salvo fiestas y épocas de “reviente” o “livin’ la vida loca”. Andar de día y dormir de noche.
Por lo menos insectos y plantitas parecen seguir un modelo similar, aunque desconocemos cómo son sus fiestas. Es así que se ha identificado un gen que compartimos y que es el encargado de regular ese reloj biológico.
Prestando atención a los detalles y a los casos de unas plantas y unas moscas que atrasaban o adelantaban, se identificó una proteína y eso llevó al gen que codifica para esa proteína.
El equipo de trabajo que participó de la investigación estaba integrado, entre otros por el Dr. Alberto Kornblihtt, que fue profesor mío (y obviamente yo fui uno de sus malos alumnos); leyendo uno se entera que parte de los recursos fueron aportados por el Instituto Médico Howard Hughes.
El Instituto Médico Howard Hughes fue creado por ese excéntrico genio autodidacta en uno de sus berrinches en contra del pago de impuestos, cosa que lo obsesionaba… en realidad lo obsesionaban muchas cosas.
Su mamá le pasó una terrible fobia contra los microbios, y variadísimos síntomas del trastorno obsesivo compulsivo grave se fueron acentuando con el correr y con el volar de su agitada vida.
Estuvo relacionado con el periodismo, la ingeniería, la aviación y el cine; estuvo con prácticamente todas las lindas mujeres de la pantalla grande de su época, fundó la TWA , línea aérea que le luchó a brazo partido a Pan Am. Ambas ya desaparecieron, al igual que Hughes.
Dicen que clasificaba las arvejas por tamaño antes de comerlas, que se hablaba con su esposa de habitación a habitación sólo por teléfono… al final de sus días vivía en hoteles y sólo tres meses en cada uno, para evitar pasar a la calidad de residente y entonces pagar impuestos.
La última escala de este aviador fue un hotel de Acapulco donde lo encontraron, barbudo, con las uñas largas como un mandarín, flacuchito, y agonizando, sin saber si era de día o de noche.

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