El uruguayo Funes sabía que hora era sin mirar el reloj y también recordaba fechas y eventos al detalle, luego de aquel golpe cuando lo tiró el caballo. Una vida al detalle, para recordar un día necesitaba 24 horas, terrible mar de información inútil en el que cualquier mente normal naufragaría.
Imaginemos que, como en las películas o series policiales de cliché, nos preguntan bajo el chorro de luz estridente: -¿Qué hacía usted el 19 de diciembre de 2009? Y que pudiéramos responder con detalle… que maravilla y que terrible… salvo que hubiera ocurrido algo que marque el día con un sentido especial, ese día habrá pasado al olvido, como la gran mayoría de nuestros días (… que terrible y que maravilla …).
Kim Peek era un “Savant”, un Funes, no uruguayo, sino yanqui, de Utah, que le decías una fecha y te decía el día de la semana, ya sea en el pasado o en el futuro; una vez leído un libro lo recordaba de memoria con un 98% de exactitud, conocía de memoria todos los mapas de ruta de Estados Unidos (siga adelante dos kilómetros y 400 metros… recalculando…) y su pasatiempo divertido era entrar en las cabinas telefónicas, fijarse en las guías telefónicas los cuatro últimos números de cada línea y ver cuáles eran números primos (una joda bárbara).
Esta gente tiene una memoria prodigiosa, una facilidad especial por la matemática obvia o disfrazada (matemática disfrazada = música; por ej.) pero sus capacidades especiales sólo brillan en ese rango de frecuencia, en todo lo demás son, con mucha suerte, normales, cuando no tienen graves déficits cognitivos o son directamente autistas.
Por algunos estudios parece ser que todos tenemos esa capacidad de recordar detalles casi infinitos de las situaciones que vivimos o las cosas que vemos, pero en nosotros, los normales (ja) esto está escondido y nuestro aparato psíquico (a veces muy aparato) hace una selección y un back up selectivo para que por lo menos una partición de nuestro rígido mental quede disponible para cosas tales como amar, trabajar, dormir y soñar, olvidar, disfrutar de la sombra de un árbol sin perderse en contar las hojas y ver si el resultado es divisible por tres… y tonterías por el estilo.
Pero, -¿qué hacía usted el 19 de diciembre de 2009?. Y... no me acuerdo... ¿y usted?
- Me desperté a las 04:35 y me volví a dormir hasta las 07:42, ahí me incorporé en la cama, tenía la sábana de abajo arrugada y las arrugas eran aproximadamente 150 pero la penumbra me impidió contarlas con exactitud. Luego...
Pero, -¿qué hacía usted el 19 de diciembre de 2009?. Y... no me acuerdo... ¿y usted?
- Me desperté a las 04:35 y me volví a dormir hasta las 07:42, ahí me incorporé en la cama, tenía la sábana de abajo arrugada y las arrugas eran aproximadamente 150 pero la penumbra me impidió contarlas con exactitud. Luego...


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