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miércoles, 1 de junio de 2011

Del Amor y la Condescencia

El amor es el amor; cómo definirlo. Para qué definirlo; todos sabemos lo que es si nadie nos pregunta y no tenemos que explicarlo. Es que el amor no se explica, se tiene, se sufre y se disfruta, pero no se explica.

La condescendencia, en cambio, si. Hace un tiempo fui al teatro y en el texto, unos amigos se acusaban mutuamente de “condescendientes”, y el tono y la postura de los actores ya permitía claramente ver que era como un insulto, como una desconsideración, que filtraba en oscuro la amistad, que era centro del diálogo y la trama (ART).

Condescender es acomodarse por bondad al gusto y la voluntad de alguien; y otra def. dice algo un poquito peor, que condescendencia es la adaptación y acomodamiento a los gustos, apetencias y costumbres ajenas por benevolencia o indolencia.

Dejemos a la indolencia afuera porque no es el caso y porque entraríamos en una cadena de definiciones propias de la RAE o Wordreference, y tampoco es el caso.

El enamorado, muchas, pero muchas veces, cede un poco (o mucho) en muchos (o todos) los “terrenos” que lo definen, para convivir con la persona amada.

Condescendencia  para estar mucho tiempo a su lado, para convivir o algunos (seres miserables, según me dicen) para estar un simple momento compartiendo el olorcito de su piel o su desinteresada mirada, sin confesar el amor sentido por miedo a perder el efímero momentito tan deseado y tan doloroso, a la vez.

Algunos se comportan como si la condescendencia fuera parte indispensable del amor y no es así. “Ya que pareja querés llamarle a esto, parejos deberían ser los terrenos”.

Pero la “parejitud” de la pareja no es una simetría en espejo; eso no existe, es decir, las parejas son siempre un poco desparejas; la simetría perfecta buscala en la geometría, en la matemática, en la física o en el espejo. El otro, por más y más que te quiera y te ame es “otro” y dejalo así, si no pareciera que quisieras ser John Malkovich.



Diferenciar buen trato, ternura, compartir, sumar (y promediar) de condescendencia es un acto que implica aporte de atención, a los detalles también (hay… los detalles) y claro, de ambas partes. Ser y dejar ser; pero dejar ser por condescendencia, tampoco vale, tampoco sirve. Ser y ser juntos, punto. Nadas más y nada, pero nada menos.

Y, si me dejan, les diría que no sólo aplica al amor de “pareja”; si querés aplica a todos los amores. Parecería que por sobre la condescendencia está la autenticidad (que tampoco debe ser salvaje, claro)… pero queda claro que “cualquier pelea que yo diera en esta vida, sin vos, no queda nada y no podría”.


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