Una vuelta a
Uno no volvió nunca, parece… las vueltas eran en espiral y se fue lejos queriendo regresar. El otro regresó al toque y ya era un héroe.
Parece que al héroe le gustaban mucho las minas y que un día la mujer lo va a ver al hospital y lo encuentra con una enfermera en situaciones confusas, bueh, en realidad no eran nada confusas y por eso, antes que lo pongan en órbita saltó por la ventana del segundo piso y se hizo m¥€&)@, aunque siguió vivito y c@liando.
La vida sentimental y familiar del “espiralidoso” también fue muy turbulenta y hasta eso le dio combustible para varias circunvoluciones en las que muchos hay dando vueltas, en el nombre del padre.
En ese terreno virgen de humanidad hasta ese momento, dicen que el héroe dijo que allí no había ningún dios (perdón, Dios, quise decir), Jacques, en cambio, dijo que no era que dios había muerto, sino que era inconciente.
Dicen que Yuri fue elegido porque era de familia humilde y trabajadora y representaba muy bien el teorema que se quería demostrar (el “número dos” era hijo de comerciantes y de apellido alemán). También parece que su profesor de matemática había guerreado en el aire en una batalla y le comenzó a picar el bichito de ir “al infinito y más allá”, pero sin metáfora, nada de 1/x con x tendiendo a cero.
Jacques, por su parte, usó la matemática (también la física, la lingüística, la etología…) para volver al redil a los satélites franceses que escapaban en órbitas erráticas alrededor de su centro freudiano… nunca volvió de su misión, nunca fue un heroe… bueno también miremos el lado positivo, nunca tuvo que tirarse de un segundo piso.


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